Nueva ruta muralista visibiliza en cinco comunas del Biobío el trabajo doméstico no pagado de la mujer

Algo vienen murmurando en colores las calles del Biobío. Mientras en Chile se promueve una ley que criminaliza el arte callejero y desmitificando la premisa de febrero como un mes vacacional inactivo, diversas colectivas de mujeres se organizaron para levantar y vivir juntas lo que fue la primera versión de Ancestras del Futuro que lega una conversación abierta en muros y panderetas populares de la región.

Ancestras del Futuro fue una ruta creativa que en verano recorrió cinco territorios con el propósito de estimular feminismos de la mano de la artista gráfica argentina Ailén Possamay, quien arribó a Concepción desde Junín de Los Andes para protagonizar la iniciativa Activa tu Presente con Memoria, programa que por primera vez incluyó una invitada internacional en el despliegue de sus contenidos.

Más de mil kilómetros fueron recorridos durante once jornadas de encuentros culinarios y cocreación comunitaria en Penco, Concepción, San Pedro de La Paz, Valle Nonguén y Coronel. La resultante de esa itinerancia es una serie de murales esténcil que llegó a colorear el espacio público punzando miradas críticas sobre la doble jornada laboral impuesta a las mujeres. En efecto, esa reflexión visibiliza el imaginario de la dueña de casa y, al mismo tiempo, exhorta a la desobediencia frente al trabajo doméstico no pagado del cual depende la economía mundial aun cuando históricamente ha sido negado como fuerza productiva y naturalizado como un rol propio de las mujeres.

Tras la primera instancia de (re)conocimiento mutuo y coordinación previa a la ruta mural, celebrada con una cena conversatorio en Casa Ediciones Mujeres de Puño y Letra, gracias al punto de vista de la poeta y docente Ángela Neira-Muñoz, se estableció que en la dimensión lingüística la propuesta de Possamay tuviera una bajada local “en Chile no se usa el participio ‘pago’ como ‘no pagado’. Si bien, se entiende, no es de uso coloquial. Es interesante que sólo en Argentina se use, es una excepción en el español informal de ese país. Entonces, propuse pensar la variación geotópica ‘no pagado’ en términos de uso, dado que estamos pensando en textualidades que se comprendan a la primera lectura transitando por las calles de la región” argumentó Neira-Muñoz.

Para la artista, esta experiencia constituye un hito en su incipiente carrera artística que desenvuelve en armonía con sus convicciones desde el feminismo “Ancestras del futuro fue una experiencia bisagra en mis modos de hacer feministas. Una reivindicación de lo íntimo como espacio político para poder construir lo comunitario, armar redes, hacer amigas” refiere Possamay sobre esta inédita vivencia fuera de su país natal, la cual también valora como una toma de posición intimista “agradezco la dinámica de intimidad que implicaron los almuerzos y las cenas llenas de comida rica casera, en las que pudimos conocernos, debatir, poner en común distintos modos de ver y modos de hacer feministas mientras compartíamos una comida, generando un clima agradable, cómodo y de confianza que nos permitió construir consensos para esa intimidad llevarla a la calle, llevarla a los muros” manifestó.

HISTORIA SOCIAL EN CUERPOS DE ESTÉNCIL

La propuesta estética de Ancestras del Futuro en esta primera edición representó, mediante la técnica del esténcil, a tres íconos adecuados a dos consignas: para “Eso que llaman amor es trabajo no pagado” la joven que barre, presa de la tradición patriarcal (teniendo como modelo la figura de Karina Chamorro, madre jefa de hogar) y la mujer que emprende en casa haciendo pan (encarnada por la activista popular y dirigenta de Boca Sur, Rosa Silva). En tanto, para “Desobediencia Doméstica” se usó la imagen de la mujer mayor rebelde, que patea un balde (personificada por la vocera de la Asamblea de Mujeres Revolucionarias María Galindo, Mary Báez Suánez).

Para la Bachiller en Artes Visuales y tatuadora, Karina Chamorro (31 años) fue una experiencia muy enriquecedora, principalmente debido a “la conexión con otras mujeres con las mismas inquietudes que yo, en distintas etapas de la vida. El punto de visibilizar el trabajo doméstico no remunerado es algo con lo que, en lo personal, he luchado hace años, el acto de exponerlo y criticarlo es mal visto socialmente, por lo tanto, esta instancia fue fundamental para profundizar sobre un tema complejo de tocar y conocer otras historias con las cuales identificarse” agrega “basada en esas ideas, creo que no hay mejor lugar que el espacio público para exponer una realidad negada por tanto tiempo y estimular al cambio por medio de la acción” .

Me gustó mucho haber participado porque también participaron otras vecinas y por lo que se refleja en el mural que es la mujer dueña de casa, mujer que no es valorada. También agradezco que se reconozca a la mujer pobladora que tanto ha entregado al país, siendo un trabajo invisible y hasta ahora tampoco reconocido” son las palabras de la respetada dirigenta Rosa Silva Silva (82 años) al pensar en la importancia de haber vivido esta experiencia en el barrio Boca Sur en San Pedro de La Paz, un espacio emblemático por la erradicación de la cual surgió y la resistencia con la que sus habitantes lograron transformar la vida de su población que hasta hoy lucha por subvertir el estigma.

Por su parte, Mary Báez Suánez (66 años) señala que para ella ser parte del mural sobre la doble jornada de trabajo significa “profundizar y robustecer mi nivel de conciencia frente al criminal robo que hace el capitalismo a las familias trabajadoras, inventando un trueque absurdo: el inmenso aporte de la mujer para que su sistema explotador y represivo funcione fuese pagado con amor, el trueque es amor por amor y no hay más, la mujer y la clase debe tomar conciencia de esto y decir basta” y agregó “además es una alegría profunda representar a las mujeres y llamarlas a rebelarse y a o seguir creyendo en pamplinas” declaró la vocera que estampó su propia figura en las intervenciones de la sede sindical Pétrox en Concepción y que hoy también se encuentra en Penco y Coronel.

VOCES IN SITU

El trayecto muralista comenzó el jueves 14 de febrero en la ciudad de Penco con un almuerzo comunitario junto a integrantes de la Junta de Vecinas Lomas del Conquistador de la Población Margarita, con quienes durante tres horas la artista sostuvo una conversación que permitió situarla en la realidad local del trabajo no pagado y los otros roles sociales que llevan a cabo en forma gratuita

En ese sentido, además de la segunda jornada laboral existe una tercera ligada al trabajo vecinal, labor que tampoco es remunerada aun cuando implica gran responsabilidad y tiempo invertido para lograr mejoras en la calidad de vida, mejoras que transforman la condición de sus barrios, desde el hermoseamiento del entorno con áreas verdes, la implementación de dispositivos de seguridad hasta la pavimentación de calles. Considerando eso, no es difícil concluir que Chile tiene una inmensa deuda respecto a políticas públicas que no sólo deconstruyan el machismo y se hagan cargo de la violencia de género, sino que también reconozcan los derechos laborales de las dueñas de casa quienes, además de asumir la responsabilidad del cuidado de sus familias, deben administrar, tomar decisiones y planificar, imprescindibles tareas realizadas carentes de toda previsión seria, fuera de la cultura del bono que las precariza todavía más.

Junto a esas subjetividades, Penco resultó ser un territorio muy señero también en cuanto al intercambio generacional de visiones entre las jóvenes del Sindicato de la Brocha y las mujeres mayores que compartieron sus experiencias de vida. Fruto de ese traspaso es que nació la primera representación local incorporada a la propuesta original e inspirada en la pintora de loza y cerámica María Ester Inostroza Vergara, cuyo oficio forma parte de la identidad de la comuna.

Es la realidad que vivimos todas las dueñas de casa sean jóvenes o adultas mayores que lamentablemente no tenemos un salario fijo” comentó María Inés Olivera Santos, Presidenta de la Junta de Vecinas, agregando que para las participantes fue una experiencia valiosa “las vecinas han estado felices, han vuelto a visitar el mural, han explicado a otras de qué se trata la pintura y han concordado que es nuestra realidad, que como dueñas de casa lo hacemos con mucho amor, pero que el Estado debiera fijarse reconocer como un trabajo de todo el día en el que una se acuesta y levanta pensando en todos los quehaceres de la casa, alimentación, salud realmente puede ser muy estresante y somos nosotras las que lo asumimos” expresó la dirigenta vecinal.

Para las integrantes del Sindicato de La Brocha la experiencia fue muy enriquecedora porque “si bien gran parte de nuestro trabajo muralista lo hemos desarrollado en la comuna de Penco, no habíamos tenido la instancia para conocer  en profundidad cómo se desarrolla el trabajo vecinal en el sector, conocer sus historias de vida en torno al trabajo asalariado como al  doméstico no remunerado fue fundamental para el desarrollo del mural, ya que el resultado plasmó una de las historias de las mujeres que participaron del encuentro” explica la socióloga Lien Cabrera Cartes, una de las integrantes de la colectiva de pintoras, señalando también que la propuesta es un llamado a desobedecer las practicas establecidas por el patriarcado, pero sin dejar de lado la historia “a nivel histórico resaltar la figura de la mujer pintora es reivindicar estas prácticas  invisibilizadas, el mural no sólo denuncia el trabajo doméstico no remunerado y llama a la desobediencia doméstica, sino que incorpora a la mujer obrera locera de la comuna” sostuvo.

La historia de Chile se encuentra escrita en las calles y en las vidas del barrio Boca Sur en San Pedro de La paz, calles como Coronel Patiño, vidas como la de Brígida Lara Fredes. Tal vez por eso las organizadoras de Ancestras del Futuro intuían que el segundo encuentro junto a la Agrupación de Mujeres “Sureñas sin Fronteras”, vendría cargado de palabras. Acertaron, ya que junto con ser activista, ella también es poeta ¿de qué habla su poesía? de lucha, (des)arraigo, transformación, deriva. Mientras pone en conocimiento de cómo han sido los años al borde del país, su mirada brilla cuando habla de Rosa Silva a quien propone como la figura central del mural. Motivos hay para incorporar la imagen de Rosa al esténcil. Rosa es activista de peso pesado. Rosa encarna los territorios geográficos, simbólicos y sociales que se conocen caminando a su lado o leyendo la hermosísima ruta muralista que sintetiza la historia de la población creada en 1983, entre el río y el mar, como parte de un plan de segregación que trajo abandono y miseria bajo la torcida idea de “limpiar ciudades” impulsada por la dictadura ¿Quiénes asumieron la labor de transformar la población y desarrollar los espacios de bienestar que sus habitantes tienen hoy? Mujeres como Brígida y Rosa.

Para mí la imagen de Rosa como la mujer que hace pan, la mujer trabajadora, significa hablar del esfuerzo y sacrificio de toda una vida, ella ha traído también en su rol social hartos beneficios a los vecinos y a la comunidad, ha sido una gran dirigente” expresó la activista Brígida Lara.

Luego de su paso por Penco y Boca Sur, el martes 19 de febrero fue el turno de Valle Nonguén. En esa fértil reserva natural se vivió un doble hito: la pintura del único mural esténcil en torno a la figura de la Machi (no alude directamente al trabajo doméstico no pagado) y el nacimiento de la Brigada de Mujeres Muralistas, colectiva que desde hace casi un año entiende la creación en espacio público es una toma de posición política principalmente desde el feminismo. El foco de la intervención fue la población La Araucana y estuvo puesto en la libertad de la semilla, la soberanía alimentaria de los pueblos y la defensa de la tierra. Todas esas tareas vitales para sostener el equilibrio físico y espiritual del planeta, también son asumidas mayormente por mujeres. Tal como evidencia Carmen Varela, la vecina que inspiró el mural plasmado en el transitado exterior de su casa colindante al estero.

Somos feministas y creadoras de la región del Biobío que hemos escogido el muralismo como herramienta política de agitación para visibilizar la violencia patriarcal y capitalista ejercida sobre los cuerpos de las mujeres  y el cuerpo-territorio en el que habitamos” detalla una de las integrantes de la Brigada, Pamela González, añadiendo que “así generamos un aprendizaje permanente de visibilización entre nosotras mismas y el resto de las mujeres”. Dentro de las próximas acciones de la Brigada se cuenta el paso por el sitio de consciencia El Morro (Talcahuano) donde visibilizarán la propuesta escénica “Mujeres, Memorias, Resistencias” que el 09 de marzo estrenarán las colectivas Urdiendo Memorias y VAMP, pieza que aborda la invisibilizada violencia sexual y política sufrida por cientos de detenidas durante la dictadura cívico militar en la región.

Lo que si vivió del miércoles 20 al jueves 21 de febrero en Caleta Lo Rojas de Coronel, junto al recién creado Centro Cultural Coronel Sur, fue singular en varios aspectos. Primero, porque el abordaje feminista en el espacio público en esa comuna no existe y la presencia del machismo parece haber anclado a la ciudad en el siglo 19. La intervención se llevó a cabo en márgenes poco habituales, junto a la línea férrea de uno de los trenes que más pasajeros transportan a diario en el país. Por otro lado, fue el único espacio donde la artista residió, teniendo más tiempo para explorar la realidad de dicha comuna que impresiona tanto por el nivel de contaminación con metales pesados como por la impúdica apropiación cultural ejecutada por ENEL, termoeléctrica a la que se vendieron otros muralistas asumiendo el lavado de imagen de esa empresa.

Como centro cultural estamos muy contentas y contentos de haber vivido esta experiencia de aprendizaje sobre muralismo, muchas risas, una conversación muy amena y fraterna en torno al feminismo. Además del conversatorio que se dio en el almuerzo, fue muy importante para nosotras el haber caminado y transitado por nuestro territorio en el sector Lo Rojas evidenciando las problemáticas socio ambientales que existen en nuestra comuna como zona de sacrificio y la reflexión que se da en torno a la cultura con el mural de ENEL en Bocamina Uno” señaló Valentina Meriño, integrante del equipo del Centro Cultural, para quien también resultó muy importante ser el único espacio de residencia de Ancestras del Futuro “fue fantástico participar de esa itinerancia cocreada sólo por mujeres que fue algo muy especial, además es la primera residencia que vivimos en nuestra sede lo que nos tiene muy contentos y motivados para poder seguir trabajando en acoger a artistas de diferentes disciplinas para que puedan crear en la comuna de Coronel, eso sería muy genial para nosotros como Centro Cultural” comentó.

COLABORAR FUE LA CONSIGNA

Luego de finalizar la primera itinerancia, quedan muchas imágenes que decantar gracias a las colaboraciones de dos talentosas fotógrafas penquistas: Paula Leonor y Camila Lasalle, quienes decidieron sumarse a la ruta Ancestras del Futuro aportando material de archivo sobre los hitos Pétrox y Nonguén.

El registro no fue la única colaboración que la iniciativa concitó durante un proceso creativo que se proyecta mucho más allá del producto final que, por cierto, es bellísimo. En ese sentido, es importante destacar apoyos que hicieron posible que las cocreadoras llegaran a la belleza en cada muro y pandereta intervenida: la impresión de plantillas esténcil que resolvió Patricio Hernández de Elefante Oficios, los excelentes aerosoles que Llafkelen escogió para la aplicación en espacio público  y a Inkieto que aportó las pinturas de calidad apropiada.

MEDIACIÓN DEL CONOCIMIENTO NUEVO

Luego del intenso proceso creativo que finalizó el pasado 21 de febrero, cada comunidad cocreadora de los murales iniciará la segunda etapa de la iniciativa que es la mediación del conocimiento nuevo que trae consigo cada mural, despertar el diálogo crítico sobre las condiciones socio laborales de la mujer a través de conversatorios y visitas guiadas que reelaboran significados precisamente en el contexto de marzo como el mes de la mujer.

La organización montará en cada uno de los hitos, el texto curatorial que introduce a las principales características de la propuesta y presenta el sustento teórico sobre el que ha sido concebida por Ailén Possamay en la serie esténcil “eso que llaman amor es trabajo no pago”, aludiendo a la pensadora ítalo norteamericana Silvia Federici quien en sus célebre libros “El patriarcado del Salario”, “Calibán y la Bruja”, “La revolución Feminista Inacabada” entrega elementos para abordar la idea sobre las distintas formas de explotación a la mujer bajo sistemas capitalistas.

Respecto a esas nuevas fechas, se irá informando a través de las redes sociales de Activa tu Presente con Memoria, principalmente Instagram a través de la cuenta @activatupresente y el Fanpage de Facebook @ActivatuPresenteconMemoria

 

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